EN PRIMERA PERSONA | Mariano De Oro

No requiere presentación. Si te pregunto cuál es la primer cara que ves todas las mañanas al atravesar el ingreso del colegio sabrás que hablamos de él.

Mariano, esposo de Ana, papá de Anabel y Noelia, abuelo de Evelin, Milagros, Santino y Nacho…nuestro guardia.

Hace 28 años, un 3 de marzo atravesó la puerta para cubrir su puesto por unas semanitas… que al parecer se extendieron un poco más.

Con su cara seria de siempre, pero con  los ojos brillantes de quién habla con pasión de lo que hace, Mariano nos cuenta mil anécdotas y se remonta a cuando la alarma del colegio eran la Negra y el Oso, dos perros que con solo un chiflido se ponían a su lado o terminaban sacándole el pantalón a quien pretendía entrar sin permiso al predio que los tres custodiaban.

Mucho cambió en todos estos años, había “caseros”… los Gómez, Antonia González (la Tocha), muchos más árboles y la pileta… pero las travesuras de los chicos siguen sorprendiéndolo cada tanto.

Recuerda entre sonrisas las escapadas por la casita de San Jorge, las ocurrencias de unos mellizos que con un espiral y un petardo tuvieron en vilo a todos los directivos y a un padre que vino en kimono a pedir explicaciones y tuvieron que pedirle que se retire del patio de bandera.

Los tiempos eran otros, pero la esencia la misma.

Y Mariano?… ¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?

La gente que conocés, los padres, los chicos, cada uno tiene algo, que los ves desde el jardín hasta el último día del secundario, eso es lo que me gusta más porque los estás viendo, los estás palpitando y cuando vuelven te ven y te reconocen, son padres que traen a los hijos…eso es lindo… sin ir más lejos, la Belu, la Tami, la Sofi ufff un montón”.

Gracias por tu mirada de todos los días. Gracias Mariano!!!